Crónicas de caza de un chancho jabalí.
Publicado por Lorena - 20/02/09 a las 04:02:48 am“No son muchos los que saben cazar canchos”, dijo David. El joven maragato, gentilicio de los oriundos de Carmen de Patagones, en el sur de la Provincia de Buenos Aires – Argentina. El joven agregó “hay que conocer sus horarios, sus costumbres, reconocer sus huellas, saber como olfatean, donde se alimentan”. Sebastián, su primo, asentía con la cabeza mientras explicaba, “el chancho siempre, siempre corre a favor del viento, para que los perros no lo puedan olfatear. Si no sabes esto, capaz que no agarras ninguno…”, confirmó.
Con estas advertencias nos aventuramos a buscar, en un campo del extremo sur bonaerense, al “chancho jabalí”. No teníamos armas grandes que son las recomendadas para asegurar la captura. No poseíamos ningún fusil, ni armas cortas. Sólo dos carabinas, una 22 magnun y otra común, más cuchillos y los perros.

La luz redonda del reflector marco un chancho. Era un punto negro entre un rastrojo de trigo. No se movía mucho. Nos observaba. Mientras uno mantenía el foco en el animal, otro soltó despacio los perros y el otro apuntó apoyado en el alambrado. El disparó dió comienzo a la cacería. El tiro no dio en el blanco. El chancho salió corriendo hacía el monte. Los perros veían al animal y comenzaron la carrera. Unos metros antes de los arbustos uno de los perros lo perseguía muy de cerca. Los demás le salieron al cruce. El jabalí se metió en una mata de arbustos espinosos. Los cuatro perros lo rodeaban. Uno se acerco más de la cuenta y se llevó un pequeño corte de los colmillos. Se escucho el aullido mezclado entre los ladridos.
Enseguida llegamos dos al lugar. Uno de nosotros continuaba alumbrando con el reflector, pero el chancho se había internado más de 500 metros en el monte y la linterna era la única luz. Con el chancho cercado en la mata por los perrros, dos disparos de la Magnun, uno en la paleta y otro en el cogote, fueron suficientes para definir la cacería.

La satisfacción ganó al grupo. Volvíamos con un trofeo de caza: un chancho negro de 75 kilos con 2 cm. de colmillos. La recorrida había terminado. La salida dejó como saldo varias historias por contar y muchas ganas de volver de cacería. Mientras tanto, disfrutamos con amigos y familiares el costillar del “barraco” a la parrilla.
Las crónicas de cacerías descriptas son gentileza de David Seinger y Sebastián Cachua.
La actividad de la caza es muy emocionante y aventurera, pero hay que ser conciente de que, al mismo tiempo, es riesgosa, no sólo para el cazador, sino por los daños que se puede provocar inintencionalmente a terceros.
Por eso, la compañía aseguradora Caja Inmaculada, a través de Vitalicio Seguros, ofrece un seguro de Responsabilidad Civil del Cazador. Este seguro cubre al cazador de las indemnizaciones o daños producidos a terceros durante el transcurso y desplazamiento en la actividad de la caza.

Características de la póliza:
- * Precio muy competitivo: por sólo 15,80 € al año el cazador está asegurado de cualquier perjuicio que pueda ocasionar aun tercero en el ejercicio de la caza.
- * Agilidad en la contratación: cobertura en el mismo día.
- * Cobertura gratuita de la tenencia y conducción de hasta un máximo de tres perros.
- * Cubre la responsabilidad civil de las personas que asistan al Asegurado en las prácticas de la caza, como ojeadores, batidores, secretarios o portafusiles, así como los daños que sufran los mismos como consecuencia del ejercicio de la caza.
- * Cumple los requisitos legales necesarios para obtener la licencia de cazador (90.000 €) ampliandolos hasta 150.000 €.
De esta manera, en caso de aventurarse en un día de caza, puede hacerlo con tranquilidad, ya que ante cualquier imprevisto no deseado, los daños estarán cubiertos.
Fuentes: www.cai.es / http://www.turismobarato.com.ar/modalidades/caza.htm








